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La tauromaquia y los subsidios europeos

Los valores fundamentales de la Unión Europea son la cooperación y la solidaridad entre los países miembros. Valores que permiten una convergencia económica entre los socios comunitarios que facilitan la financiación de toda clase de proyectos e iniciativas, así como el refuerzo de los sectores estratégicos de cada estado.


Sin embargo, en ocasiones esta solidaridad es falsamente empleada para financiar actividades o equipamientos pertenecientes a actividades que rechaza una amplia mayoría de los ciudadanos europeos y que son ilegales en la mayor parte de los estados que conforman la UE. En este caso nos estamos refiriendo a la tauromaquia.


Las corridas de toros son un espectáculo de inherente violencia que desaparecieron de Europa durante los siglos XVII y XVIII, aunque quedaron residualmente en España y Portugal, y que años más tarde se volvieron a instaurar en el sur de Francia. A pesar de ser una actividad violenta y prohibida en muchos estados, y de que la UE alega no tener competencias sobre ésta, los fondos provenientes del gobierno comunitario acaban financiando y fortaleciendo el maltrato y tortura de los animales con fines de ocio y diversión. Por citar algunos ejemplos, podemos comentar es el caso de Estremoz y Azambuja, donde los municipios emplearon cientos de miles de euros para rehabilitar plazas de toros prácticamente abandonadas y sin una utilidad real en las poblaciones. Este dinero provenía de los fondos PRODER, originalmente necesarios para el impulso de las comunidades menos desarrolladas de la Unión Europea. Como los casos de estas pequeñas localidades portuguesas existen otros ejemplos en el país, Santo Antonio das Areias con una inversión comunitaria en otra plaza de toros, y diferentes muestras en España que financian toda clase de rehabilitaciones, reconstrucciones y artimañas para nutrir los equipamientos taurinos.


En España los ganaderos de toros de lidia, productores de los animales que acabarán mutilados en las plazas de toros, se llevan cada año alrededor de 130.000.000 € de la PAC, la Política Agraria Común, un instrumento que sirve para mejorar e impulsar la competitividad del sector primario de los países miembros. Tampoco otras vías de cooperación económica como el Fondo Social Europeo se han librado. La denominada “Fundación Andaluza de Tauromaquia” percibió más de 750.000€ en sólo un año a través de un programa dedicado originalmente a mejorar las capacidades laborales de personas desempleadas. Otros colectivos, como peñas taurinas, medios de comunicación exclusivamente taurinos y decenas de empresas más también perciben desde 2007 ayudas económicas bajo ese mismo epígrafe.


Todo ello a pesar de que desde la UE se explica que no existen competencias con respecto a las corridas de toros y otros festejos taurinos. Por ello se trata de un mal uso del dinero público, porque el dinero de los europeos, tu dinero en definitiva, debe servir para crear riqueza, desarrollo y fomentar la cooperación y respeto. Nunca puede ser empleado en impulsar y promocionar la tortura de un animal como forma de espectáculo, en actividades anacrónicas y sin futuro, ni para nutrir a unas personas que hacen de esta violencia su negocio, en un contexto de crisis sin precedentes, con cada vez más personas en riesgo de exclusión social, donde se recortan en servicios básicos como la Sanidad o la Educación.

Este sitio web, así como la Fundación Franz Weber, son totalmente independientes de cualquier partido político u organismo oficial y reflejan exclusivamente la opinión de personas que rechazan el maltrato de animales. Condenamos toda expresión de violencia política, física, individual o colectiva. Fomentamos el respeto y el diálogo y nos oponemos a la intransigencia.